domingo, 19 de febrero de 2012

Estas clausurada (Parajes de una desconocida mitos, rimas y leyendas)

Hoy el homenaje es despejado desnudo en especie se lamentara como ayer, clausurada, dolida con la vida, salvajemente herida, como si los lobos me hubieran desgarrado en una noche de vino turbio...

Me descuajo a cada palabra, como si la mierda fuera tan evidente como cierta.

Locamente salida del tiesto quiero huir de esto que llamo vida, quiero empezar de nuevo, quiero tener alguna recompensa en mi puerto.

Que mi buque este lleno, que no sea pirata, que no le asalten, ni humanos sin alma, ni huracanes.

Quiero estar tranquila, mecida en el suave susurro de mi Ángel custodio, convencida de que la pose es vida amarga solamente y que tal vez se solucionara con un poquito de azúcar de caña.

Con un sentido de prometer lo que embarga mi calma, si esa niña dejara de gritar sería maravilloso y estupendo....

Siento el dolor de tu espera, tus labios que se quedaron atrapados en el tiempo hostil que no viví junto a ti.

El orgullo innato de tu desesperanza me hizo tan grande como ancha se hizo la calle por donde pase contigo por última vez, imposible parar tu ira, tu celo cubría toda la gloria que me diste.

Te recuerdo a pesar de todas las cosas, de todo el veneno que me hiciste beber, de todo el deseo y la cordura que perdí, de todo lo que te ofrecí....

Como la primera vez, te bese como judas a Jesucristo en la ultima cena, sin sentir ni pena ni compasión.

Como un volcán apagado durante años despertaste de tu letargo para hacerme la vida quimérica, el arte se enredaba en mis oídos como si no existiera nada más...

Comencé a realizar la obra de tu vida, la que tú querías interpretar, pena de mi corazón que te seguía por el mundo sin aliento sin nada que ofrecer a los demás.

Tus promesas en el lago inquieto de tu poca voluntad, lo demás en un estanque de sueños donde te quedaste mudo para siempre, mi corazón arde y llora por su alarido que llego hasta las tinieblas de mis días perdidos...

Triste como un pingüino sin familia, rota como un jarrón de cristal sin flores, las comparaciones se me hicieron pequeñas ante tanto gran hombre, llego la hora de la manzanilla, celebro estar consciente y viva.





Yolanda Valenzuela

*Extraído de (parajes de una desconocida ) mitos, rimas y leyendas Pag 21

A todo/as los petardos perdedores, enhorabuena ya podéis copiarme, gratis y sin censura.

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