viernes, 6 de mayo de 2011

Kamikaze.Yolanda Valenzuela.(La alevosía clandestina de mi verdad /2011)

*No tengo dinero para comprar el corazón de nadie, lo siento no es mi estilo, prefiero gastármelo en drogas y fulanos…. (La alevosía clandestina de mi verdad /2011)



Esta guerra es dura y fría, no estoy preparada, no estoy ubicada en su norte todavía.
Consciente de la dificultad, con el peso a mis espaldas, con responsabilidad giro la ruleta, vamos al 14 rojo, seguimos por el 28 negro.

 ¡Señores, suban sus apuestas!

 Salió fuera de sí, besando el suelo otra vez, por un ataque de niñez tardía que premeditadamente le hizo la contraria mil veces hasta hacerla creer en sus propias mentiras.

 Como en una sola religión, a media noche salía a la luz para rezar su credo, lleno de lujuria de sueños imposibles, tardo tanto tiempo en asomar la cabeza entre sus fantasías que ni el mismo se cree todavía que este allí.

En ese lugar muy, muy lejano donde se supone que habitan sus razones y sus deseos esos que parecen tan vagos y bohemios, románticos, rociados de viejas creencias clasistas y machistas.

 Como el sátiro que vigila al prudente hasta hacerlo dudar de su prudencia, hasta hacerlo sudar, hasta el extremo sin tocar la bomba, sin dinamita, con una pólvora mágica que yo convertiré en polvo de hada algún día.

 Cuando el tiempo me premie y el amor no me ahogue la vida, me gustaría probar de todas sus mieles, con paciencia, dedicación, devoción, apasionadamente con todo lo que se gane y como se lo merezca.

Es tan extraño, tan extraño que ni yo en cien versos podría describir su indescriptible presencia, como una bendición se deposito cual niño Jesús en el pesebre un día de navidad su estrella de Belén.

Mis estancias ya no conocen razón de ser sin ese extraño latido, sin esa mirada eléctrica que me pone los pelos de punta, su cuerpo es todo un gran prado donde brota la hierba fresca en cualquier estación del año, por ella quiero morar el resto del tiempo en unas vacaciones eternas.

Su boca cual delirio para dioses paganos es una oración que aprendí muy deprisa y sin darme cuenta, ahora solo quisiera despertar en ella cada mañana para recordar por las noches que ha estado ahí dándome de ese cáliz del cual yo bebería eternamente sin respirar.

Sus formas son casi nuevas para mi, una vez te agarras a su asfalto es imposible salirte de su carretera, son controladoras e inconstantes, como una caja llena de sorpresas, como las sorpresas sin chocolate.

El arte es solo una excusa que rodea su magnífica claridad, esa que el desconoce, que yo no le mostrare todavía, de oro liquido sus cobas eternas, inacabables los pechos, inacabable su placer que en mi bienestar se convertirá.

Tomando medidas, por arriba, por abajo, por los lados, por el centro, bebió entre las delicias de una encantadora, haciendo que las sensaciones florecieran en las pieles de dos salvajes sin registro ni medida.

Solo piensa en el momento de encontrarse con el igual reprimido que le hará grande, juntando la disciplina, moldeándola como plastelina, no limitando los pasos, no pensando, no pensando, no pensado jamás…

Como animales, sedientos, hambrientos, hasta la extenuación en algún momento se concedieron una tregua, el destino hará lo que tenga que hacer y ninguno de ellos podrá evitarlo.

Parece todo encajar perfectamente, solo queda colocar las piezas en su lugar correspondiente y dejar que monstruo hable.

Ya sé que no es el mejor caballo pero llego el ultimo a la carrera y ahora esta en el primer puesto por meritos propios, como si fuera un caballo ganador, en una catarsis que llega deprisa con exigencias y mirando por encima del hombro, tan grande, tan señor.

Queriendo enterrar lo que soy, para que luego venga otro y me resucite como ayer el me resucito, su gran sensación es tan fuerte que ni con golpe en mi cabeza podría reponerme en cien años de su gran sacudida.

Me gustaría enseñarle la pureza que encierra la inocencia del arte que el todavía no entiende, dirigirle al gesto perfecto que quiero mantener en mi retina, la constancia de una buena postura, la meditación del alma, sobrevolar su cuerpo para hacerle una concesión a su sexo intenso.

Robarle una promesa que cumpla de verdad y que esta me haga feliz, con lo justo y necesario para abordar mi barco cual pirata en medio del índigo, espera su oportunidad, como un halcón, no tendrá piedad de mí, me extorsionará saliéndose con la suya una vez más.

Pidiéndome demasiado, haciendo honores a su poca vergüenza intentara chulearme para que acabe siendo su esclava de por vida, se equivoca tanto que yo sé que mi labor será inmensa para ese corazón que siente a la mitad, dando el doble y retorciendo sus pobres recursos hasta darlo todo.

Espero que me deje un mínimo beneficio, que gane alguna partida más para que yo me pueda sentir orgullosa de su divina bondad, conociendo al Lucifer que escampa a sus anchas por él, se ahogara en una pasión que le constara reconocer como propia, que achacara a los demás sin más.

Querrá encerrarme en su torre cuando sea consciente de todos mis encantos, porque me pedirá la exclusividad de la luna y la fuerza del sol.

Siento que estoy cazada, prendida otra vez por el cazador que se ha convertido en un kamikaze y admite con ello toda su virtud, apretando mi cuerpo junto al suyo y leer en el que me depara el destino, mientras descubro sus misterios, mientras araño todas sus actitudes nefastas de caprichoso sin cine y sin dinero.

Mientras se arrastre por mi deseo estará perdido en un mar de dudas que le llevara a ahogarse de incomprensión algún día, quiero que me alces, que me eleves hacia el cielo, que me sientas hoy por si mañana no me confirmas y en realidad todo es fruto de nuestra imaginación perturbada e insaciable.

Como un turista te encontrare perdido en mi selva y yo te llevare al camino correcto para que puedas volver a casa sano y salvo, sexy con su corona de rubís, dorada espada de rey mago, aterciopelada su estampa de antigua Roma en mi Grecia libre , maravillados mis países en sus estados.

Bruta de beato, lengua de diablo, con un tono indescriptible, sus caricias son increíbles con todas sus carencias, con todas sus virtudes aparentes… con las ocultas también.

Grandes y variadas sus magnificas posibilidades, dulcificado como un chupachups de fresa, pujando alto, a punto de hacernos daño, a punto de tener un accidente, cual kamikaze en su origen, viento divino que una vez en manos de los enemigos lo licuaran y  lo convirtieran en un ataque suicida.

En esta guerra fría han pasado los más valientes y osados, como el acero puede alcanzar temperaturas 1.350 grados, todo un surtido embriagador que intenta encogerme el alma.

Ahora estoy tranquila en mi trinchera, esperando la munición para sobrevivir en este campo de batalla, subida en mis alzas, alerta, con los ojos abiertos y la cabeza fría, sin perder el objetivo de vista, preparada y solo con una bala.


Yolanda Valenzuela

*Extraído de (La alevosía clandestina de mi verdad /2011) pag 00/01

A todo/as los petardos perdedores, enhorabuena ya podéis copiarme, gratis y sin censura.

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