lunes, 1 de julio de 2013

Corazón balsámico de raíz. Yolanda Valenzuela


Condena de sus días, aquella sombra deambula de punta a punta por toda Barcelona y Barcelona es muy grande y tiene poder...

Le buscó por cualquier esquina por si estaba haciendo la calle y estuviera ganándose la vida por lo menos, el cielo se partió, todos los pedazos cayeron en el mismo lugar, se concentraron en el centro de su ser.

Al retirar las runas de la demolición le descubrió, entre pequeños trozos en un borde, como un niño asustado con los ojos llorosos pidiendo clemencia.

¡Oh Clemencia que bonita palabra!

Sin que entre la lastima y la caridad pestañeo, le apretó y la razón dijo:

- Mi amor, mi dulce y tierno amor, mi corazón balsámico de raíz…

Pudo ampliar su lenguaje, lo carecía en su achacosa confusión gansa de laberintos infinitos y horribles faunos, el bosque animado le expulso por traidor, quien pisotea el bosque no merece vivir entre hadas.

Estrella con los ogros y los sátiros de lengua larga, aquí ya no importaban, porque el curso de la vida continúa fulminante sin piedad ninguna.

En el desespero que yo pinto de colores fuertes ha vuelto a salir el sol…

Brío y morriña les mata,  cualquier retal de esperanza, dios da pollos a quien no tiene huevos, hay que olvidarse del cuerpo, entregarse en alma, pasear el espíritu, cuestión de creer en las cosas y las personas y no tenerles miedo.

En el comercio de su espera le picaron muchos mosquitos, estaba descubriendo muchos tesoros cerca del mar, pero daba igual todo le resuena, la mínima posibilidad, escucharse entre ellos, entre voces, entre tactos, entre sueños.

Se pintan y arreglan, se acuestan pronto, pasan demasiados tiempos solos y se agotan todos los planes, palman en esta expectación, se plantean anclar en otro puerto, besar otras bocas, amar a otros cuerpos….

No tienen, no sienten, el momento más deseado, se miran en las vértices de sus almas la medida que da su poca vergüenza, infiernos en sus ausencias, aguantar sin latido, sin ojos de doncel.

Sintiéndose más pequeños de lo que eran, encantados y abiertos a cualquier manifestación mariana cargada de sueños y cumplidas promesas.

No hay más opción que tirar por la escuadra derecha…

Managers llenos de astucia, sin valor, sin amor, con juego, trampa y mentira, arañaron su realidad la que era suya de verdad, destructores, cubrieron todo de mierda en un abrir y cerrar de ojos.

Carcoma de sus muebles, desprestigio postrado sobre ellos, daño hecho en una gran nada sucia e inmunda, apestado en la culpa broto el silencio como mierda en campo sembrado.

Todos los groseros afanosos saben cuando tienes el corazón enclenque, eso les da ansia y empiezan a suplicar, desean escribir su nombre pero no se atreven, cuando eran pequeños arreglaban lo que podían pero ahora no es igual y será difícil.

El cosmos honrado obedece al buen encaje, capaz de reparar la pieza rota, todo volverá a estar y ha ser mejor como antes.

*(Papa dice que los valientes nunca huyen de su hogar)

*Bestias del sur salvaje/ Yolanda Valenzuela
*Extraído de (parajes de una desconocida 2010) mitos, rimas y leyendas Pag 29/3

A todo/as los petardos perdedores, enhorabuena ya podéis copiarme, gratis y sin censura

http://www.yolandavalenzuela.com

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