viernes, 25 de marzo de 2011

La flauta sonará. YolandaValenzuela. (Estancias) Relatos y otras mandangas


La flauta sonará
Se convenció a ella misma de lo que tal vez sería una buena razón para seguir adelante con su epítome, contentándose con poco, esperando que la muerte no le llegara ahora por sorpresa, a la mitad de un ciclo que sordo mantenía su voz callada.

Solamente pedía que no condenara su destino más tiempo, le gustaría callejear por donde lo hizo cuando era niña, que las callen se ensanchen como una puerta extensible por donde entre el sol a cada instante.

Las perturbaciones eran claras, estaban estancadas en un pozo sin fondo, se preguntaba cuando nacería su proyecto, qué hundido en la más absoluta miseria se encuentra.

Concibió todo aquello con lo que solía soñar, aquellos trozos bonitos que pinto del color que más le gusto en ese momento, la variedad de lo que tendría que ser, la obstinación de una parada en seco porque si, la cosecha tierna que le dio cebollas que pican y le hacían llorar.

Un día la flauta sonará en do menor, cuando la incultura y la fe de lo poco que ganó apremien, solo dirá una sola vez aquello que presintió bueno, llegará para asentarse en sus pestañas, en su sombra, en su vida…


Yolanda Valenzuela
*Extraído de (Estancias) Relatos y otras mandangas Pág. 14

A todo/as los petardos perdedores, enhorabuena ya podéis copiarme, gratis y sin censura.

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martes, 8 de marzo de 2011

Ahora ... ¿Y tus esquinas?. Yolanda Valenzuela. (Parajes de una desconocida )


Ahora que la persistencia, los colores que una vez utilizados toman forma y se vuelven más fuertes y penetrantes, firmo.

Como la repetición que me condena estos días al más absoluto silencio.

La verbosidad es solo un borde en relieve que acontece realzando mi alegría, que a pesar del silencio esta con las luces encendidas.

Una casa que glorifica mis estancias en algo más que algo casual, espero que la sal no cubra de estatuas mi corazón.

Con pequeños luceros que rodean mi alma y tapan mis ideas cuando tienen frio, ahora la vergüenza se vuelve algo que innecesario quiere seguir haciéndome la puñeta una vez más.

Si solo trepa a sus anchas y ya no se deja ver en ningunas de mis esquinas faroleras.

¿Y tus esquinas?

Esas que ya no son mías, esas que ya no me recuerdan a nada, esas que perpetuadas se han quedado en el ombligo de mi ego herido.

Reina de reyes, príncipe de las mareas, aldabones de puertas cerradas, rosas recubiertas de plomo, de acero forjado la tapa de este libro…

Así mismo, cual cromo de amor se pega en mi carpeta de adolescente, me he visto cuartada de libertad y sentimiento loco, conozco la sensación del fracaso continuo.

Se niega a decirme la verdad sobre mi futuro y mis sentimientos, ahora fluye una energía que es como ciega, que está rota en esencia y pérdida en su voluntad, pues una vez mas esta aquí alumbrándome el alma.

El espíritu que eleva todo mi ser, se acalora con el tiempo que ha de verme creer como mujer.


Yolanda Valenzuela

*Extraído de (parajes de una desconocida 2010) mitos, rimas y leyendas Pag 14
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