lunes, 22 de febrero de 2016

Cuando la vida te dé bofetadas (La Admiración de los idiotas ) Yolanda Valenzuela



Adiestrando la hipérbole implanta egoísmo a la muerte, si algún plazo hubiera en su existencia procuraría gratitudes todas las fechas, forjaría funciones de gracia, apreciaría como un hambriento con gula la carne en su punto.

Ha deliberado para disponerlo todo, tener el valor suficiente, algo indoloro e instantáneo, partir al otro extremo con una solución cobarde, aquí no produce nada, no le concierne a nadie, no acapara nada, todo es cochinería.

Besa su flagelo absolutamente mimoso, pensar en lo pendiente le agota, no cesa de postergar a mañana y el mañana nunca llega, la confianza, la potencia, nada se le ha dado, ni un solo pedazo, ni una miga, indivisible es para los demás.

Se abochorna de su situación, hallarse sin hacer nada, sin tener ,sin estar, sin sentir ni un pico de amor,  ni un menguado de apego, espía a través de una rendija que alguien abrió, aquello que le gusta, ya no le sirve el mismo trayecto, tiene las manos vacías.

Solo el vacio se encuentra, la improductividad, el desengaño, su indolencia cotidiana no se pregunta cuándo acabará porque no tiene fin, yermo con demasiados abriles liquidados, estériles, repletos de basura.

En lo más profundo, conociendo el fondo de memoria, lo toca a cada instante pero nada pasa nada cambia, todo sigue igual, en una completa desesperanza, en un completo desastre, goza de la indemnidad evidente a los ojos de su confianza ciega.

Su nevera está llena pero su corazón se siente triste, en un auténtico fracaso, incapacitado sin aliento, no hay perspectiva, no hay salida, sin ángeles protectores, ni dioses, ni milagros a la vista, solo hueco, abandono, agotamiento, opacidad y impotencia.

Desea regocijarse una vida, ser húsar en su propio ejército, no va en busca de nada ni de nadie porque no le interesa lo mas mínimo, no quiere meterse en ningún lugar y destruirse porque nadie le merece la pena, todo es inmundicia, se vuelve sorda su inteligencia.

Todo le da mismo , nadie le quiere, a nadie le pertenece , cuando la lírica está tonta y todo es inútil, la casa se convierte en vertedero, no importa el alimento, la cocina o el aseo, consume cafeína hasta muy tarde mientras fuma como un carretero.

Toda su presencia metido en soledad, conoce el hastió, la inmensa falta de cariño, su descomunal miseria le obliga a dejar de azorarse, dejar de soñar que todo pasa sin pasar nunca nada, mientras el techo se le puede caer encima en cualquier momento.

Se intranquiliza, se siente mal, se marea, nada codicia porque nada le empapa, todo lo que piensa cuesta un mundo, cuando puede tardar horas, días, semanas, meses, años, que más da seguir esperando un poco más, el cuerpo se acostumbra.

No está  contento consigo mismo, todo le traumatiza, ya no le queda nada, no hay nadie con quien hablar, con quien compartir, ni quien querer, totalmente hundido, castrado, está sucio, dejado y despeinado.

Se oscurece su percepción verídica rozándole el alma íntegra, la añoranza no es dulce, le pica, todo es demasiado grande para qué abarque en una sola historia, en un solo párrafo, se desespera demasiado, en su absorbente y completo desastre.

Nunca sale de casa, no tiene a donde ir, ni que hacer, ni a quien ver, solo quiere morir sin morirse, seguir perdido en un fin infinito, mudable , ahogado en un mar sin agua que él cree que es un rio, intento ser feliz pero no pudo porque no amó lo suficiente.

No tiene solución, ni escapatoria, está tan enfermo, tan consumido que es incapaz de escucharse el corazón le aterroriza su propio latido, huyendo de su propio deseo, escapando de su propia voz, completamente solo, desatendido, desentendido

No le queda otra que ceder, aguantar,  le duele demasiado todo lo que hay a su alrededor, todo lo que ha generado con su Indómita depresión, con su inmensa apatía, solo sabe pasar, pasar, y pasar los días, insomne se encoleriza.

En el sueño es el único momento donde su mente descansa, donde se consuela, no tiene ganas de pensar en nada, en nadie, donde el todo y la nada se repiten constantemente sin producir, sin obtener, psicológicamente abrumado, agotado, al borde de la locura.

En un abismo donde no hay ni un rayo de esperanza, ni una señal de claridad, quiere salir del pozo, saldar sus deudas, olvidarse, pero no puede, es incapaz ¿Realmente quiere salir de ahí? Cuando la vida te dé bofetadas no te dejes maltratar, no te dejes humillar.
Salir a la calle, buscar tu tesoro, besar a tu mamá.
Correr por el bosque, gritarle a la luna, hasta que ya no puedas más.

*( 1e/ Extracto de la Obra de teatro Cuando la vida te dé bofetadas)
 ( La Admiración de los Idiotas ) Pág. 03. Yolanda Valenzuela
Fase 2 “ Dámelo todo“
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