lunes, 29 de junio de 2015

Te quiero una vida (Arrieritos somos y en el camino nos estrellaremos Pág. 29) Yolanda Valenzuela



Mientras todo prende me ronde de buenas gentilezas,
No me dejo porque nada me apetece,
Nada quiero,
Todo es indigencia, repugnancia, tirria,
Todo es una decadencia sin latido,
Todo está por hacer, por desempolvar, sin levantar.
Todo está ....

Impulsos que ennoblecen la fibra instintiva abiertos a la iluminación, penetrando en la vía del deseo todo conduce a la misma aldea.

Sondear todas las pulsiones, toda experimentación es válida, desarmar las usanzas que espolean a la destreza, aquí llego en la inauguración primorosa más allá de la anécdota particular.

Iniciándome en diestras excluidas, inviolable que sana una perversión del conflicto genital subjetivo, exhortas y destilación para expresar este apetito creciente no asumido.

Arrojo memorable entusiasmado en la celosía de las partes importantes, prolongando a cambio de un color más enérgico más activo, la reflexión inteligente, la concentración intuitiva se ofrece.

Lo que es transmitido es soberbiamente deleitoso, lo demás está todo lleno…
Recreo emocional en germinación, opacidad y encierro, el amor entra en acción total en el mundo y lo colma de sensibilidad y grandeza, no todo el mundo puede descubrir el dominio de mi ternura.

* Igual no es lo que esperabas pero cuando la reina hable y ponga fin a su estela se cagaran todos los animales en el mismo corral, paciencia.

Quiero hablar de aquella niña que conversaba con los muertos y que siendo mujer no los invocaba pero aun así se le aparecían, atormentados, llorando, gritando, suplicando algo de paz, algo de luz.

A lo gallina, a lo miserable…siempre por detrás se encontraba con alguna estocada, alguna extrañeza que no esperaba, hasta que uno de sus Ángeles se apareció y le dijo:

- Hiciste bien en implantar expectativa, tienes al demontre revolucionado rompiendo su cabeza contra la pared, el no puede vivir sin ti, te necesita, se alimenta de ti, tal vez tú no te des cuenta pero siempre está ahí…

Deja que el fantasma que te atormenta hable y dile lo que él necesita para irse hacia la luz, entonces yo te salvare y te llevare al paraíso donde moraras el resto de tus días en la paz más absoluta, confía en mí, yo te ayudare, yo te voy a sostener para que no caigas, yo siempre estaré a tu lado y no te abandonare jamás, voy a destruir todo lo que te perturba, voy hacerte el mundo a la medida que necesitas.

(Te prometo que hoy tendremos toda la vida)

Sola, silenciosa, alerta con los adentros llenos de flores, solida, sobradamente preparada para el éxito me dispuse, llegada mi plenitud y mi éxtasis, ya no me asusta ningún fantasma aunque me divierta hacerle creer que estoy aterrorizada.

Esta todo bajo su control, tiene miedo, aguanta frio, muerto, metido en su camisa de fuerza con el alma embutida en ese cajón tan negro, ausente de moral, celoso de mis bordes al parpadear, en el origen de todos los abismos sin lanzarse a ninguno.

Paseando por su charca ennegrecida de tristeza y amargura, me atreví a chapotear mi fingida alegría de estar viva, mojada, excitada en todo mi ser, entonces el apareció castrador, fúnebre, melancólico, con su daga vengadora como si en realidad le debiera algo y él me estuviera perdonando la vida.

Me hice la inocente , abandone todo lo que me habían dado otros, me mostré limpia, desnuda, blanca, resplandeciente, fue un golpe maestro despojada de cualquier valor y cualquier fe, me puse fuera del mono de los globos, teniendo la garganta, el aplomo y los pies en el lugar donde los tenía que tener.

El me miro lloroso y compasivo haciéndome sentir infinitamente pequeña, percibía su ardor a través de mi cuerpo, con una crueldad que fingía una dulzura que no poseía, deje que hiciera algunos chascarrillos, que representara sus teatros favoritos para engrosar su maltrecho ego y se confiara.

Casándome con una templanza desconocida cogí al fantasma de las manos y lo zarandeé, le escupí a la cara, le mire a los ojos y le dije sin pensar saliéndome del alma lo que sabía que necesitaba escuchar:

-Te quiero una vida…

Luego lo empuje y se cayó al vacío pero mientras caía dio una patada en el aire y su alma se desplomó a mis pies como si alguien me hubiera pasado una pelota de un juego al que jamás jugué.

Olía mal, estaba podrida, así que como nada me demostró lo contrario me di la vuelta, salí corriendo sin mirar atrás siendo consciente que se descomponía en la nada y yo no pude hacer nada para salvarla, con una pena infinita y voraz, era el alma de un fantasma, pero era un alma.

La conclusión de soltar el equipaje es poner el ultimo ladrillo a la fortaleza que tanto me está constando levantar, una vez se encaja todo funciona, todo se ama, se admira y se tiene, la opinión de un cobarde no vale nada , lo único que quiero es que el fantasma vaya a luz que no me perturbe mas con sus llantos, gritos y lamentaciones.

Espero que ese Ángel me lleve pronto lejos a mi paraíso de ensueño y pueda por fin empezar a vivir mi vida, aquella que hace tanto tiempo perdí y de la cual ese fantasma nutre su soledad y su ausencia, su perturbación no es mi problema, solo quiero descansar.

Y ahí se quedo el fantasma en su limbo con ese amor eterno, esa joya que jamás nadie esculpió, todo el mundo se pregunta qué hará un fantasma con una joya sino la necesita y yo les contesto:

-Pues seguir pagando los plazos, nadie dijo que fuera un regalo, suya la joya, suya la deuda y suyo el lamento.


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lunes, 1 de junio de 2015

Mientras tú esperas (Arrieritos somos y en el camino nos estrellaremos Pág. 28) Yolanda Valenzuela

Mientras tú esperas ella se dobla en la aurora sin ti,
Vela caídos que no son suyos,
Come guisos que no ha preparado,
Lava todos los trapos sucios que depusiste,
Rodeada de requiebros negros desgracia las remembranzas.

Mientras tú esperas ella palpa a la suerte,
Llora por miserias forasteras,
Cumple con su misión, hace su milagro,
Recuerda las horas varada a una puerta que se cerró,
Recibe las mieles de la vida perpetua colmada de amor.


Mientras tú esperas ella es ajena sin ti,
Raspa las huellas, liquida las sobras,
Aprende que todo lo que empieza, acaba,
Lucha para que salga la podredumbre de lo perdido,
Acorralada de faraones y esfinges brama angustia de colores.

Mientras tú esperas ella recibe tu muerte flemática y serena,
Colecciona flores para ponérselas,
Baila desnuda en tu mausoleo con ellas asentadas,
Besa los pies de judas hasta convertirlos en serpientes,
Goza de su libertad soñada bebiéndosela con muchas ganas.


Mientras tú esperas ella se bautiza en el mar escarlata,
Hace pasteles sin calificativo ni dulce,
Se atosiga por tu inacabable acechanza,
Escucha detrás del templo tus anhelos secretos,
Lo sabe todo, gozando de inmunidad a cualquier ataque ríe y ríe.

Mientras tú esperas ella desea escurrirse contigo,
Perderse en tu hálito memorable,
Chuparte las entrañas, redimir tu instinto,
Enredarse en una fatiga dulce que acaricie tu cuerpo,
Sacrifica los sentimientos que no le alimentan sin sangre, ni pena.


Mientras tú esperas ella es bendecida de los cabos a la lucidez,
Se peina con felicidad sus orgullos,
Entra en faena, se corretea su riqueza,
Acicala con esmero sus hermosuras ocultas,
Nutre al animal salvaje que jamás se equivoca de manjar.

Mientras tú esperas ella se ama para ser amada,
Te imagina único, te carga a jamelgo,
Chispea en la oscuridad sin providencias,
Funde lágrimas en hielo avergonzando el dolor,
Se queda buceando entre calderones con tu esperanza.


Mientras tú esperas ella pinta el gris de la postergación,
No codicia hacerte quebranto,
Desprendiéndose de la añoranza asesina,
Cortándole la respiración a la tristeza indignada,
Escupe corazones en tu pozo del abandono para que no la olvides.

Mientras tú esperas ella rompe tu cristal ermitaño,
Ovaciona la consagración con regodeo,
Se vuelve violeta sin prado de sol Siciliano,
Ama en unidad sintiéndose especialmente impar,
Aguarda que tú espera cese hasta que arranques a manar con ella.

Extraído de (Arrieritos somos y en el camino nos estrellaremos) Pág 28. Yolanda Valenzuela
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