lunes, 1 de junio de 2015

Mientras tú esperas (Arrieritos somos y en el camino nos estrellaremos Pág. 28) Yolanda Valenzuela

Mientras tú esperas ella se dobla en la aurora sin ti,
Vela caídos que no son suyos,
Come guisos que no ha preparado,
Lava todos los trapos sucios que depusiste,
Rodeada de requiebros negros desgracia las remembranzas.

Mientras tú esperas ella palpa a la suerte,
Llora por miserias forasteras,
Cumple con su misión, hace su milagro,
Recuerda las horas varada a una puerta que se cerró,
Recibe las mieles de la vida perpetua colmada de amor.


Mientras tú esperas ella es ajena sin ti,
Raspa las huellas, liquida las sobras,
Aprende que todo lo que empieza, acaba,
Lucha para que salga la podredumbre de lo perdido,
Acorralada de faraones y esfinges brama angustia de colores.

Mientras tú esperas ella recibe tu muerte flemática y serena,
Colecciona flores para ponérselas,
Baila desnuda en tu mausoleo con ellas asentadas,
Besa los pies de judas hasta convertirlos en serpientes,
Goza de su libertad soñada bebiéndosela con muchas ganas.


Mientras tú esperas ella se bautiza en el mar escarlata,
Hace pasteles sin calificativo ni dulce,
Se atosiga por tu inacabable acechanza,
Escucha detrás del templo tus anhelos secretos,
Lo sabe todo, gozando de inmunidad a cualquier ataque ríe y ríe.

Mientras tú esperas ella desea escurrirse contigo,
Perderse en tu hálito memorable,
Chuparte las entrañas, redimir tu instinto,
Enredarse en una fatiga dulce que acaricie tu cuerpo,
Sacrifica los sentimientos que no le alimentan sin sangre, ni pena.


Mientras tú esperas ella es bendecida de los cabos a la lucidez,
Se peina con felicidad sus orgullos,
Entra en faena, se corretea su riqueza,
Acicala con esmero sus hermosuras ocultas,
Nutre al animal salvaje que jamás se equivoca de manjar.

Mientras tú esperas ella se ama para ser amada,
Te imagina único, te carga a jamelgo,
Chispea en la oscuridad sin providencias,
Funde lágrimas en hielo avergonzando el dolor,
Se queda buceando entre calderones con tu esperanza.


Mientras tú esperas ella pinta el gris de la postergación,
No codicia hacerte quebranto,
Desprendiéndose de la añoranza asesina,
Cortándole la respiración a la tristeza indignada,
Escupe corazones en tu pozo del abandono para que no la olvides.

Mientras tú esperas ella rompe tu cristal ermitaño,
Ovaciona la consagración con regodeo,
Se vuelve violeta sin prado de sol Siciliano,
Ama en unidad sintiéndose especialmente impar,
Aguarda que tú espera cese hasta que arranques a manar con ella.

Extraído de (Arrieritos somos y en el camino nos estrellaremos) Pág 28. Yolanda Valenzuela
©Lacomadrejaylalunaproducciones/monpetitartbonmarche by Yles







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