domingo, 24 de mayo de 2015

La transmutación de lo imposible (Arrieritos somos y en el camino nos estrellaremos Pág. 27) Yolanda Valenzuela



*Si la muerte hablara diría algo así:

“Gracias a mi todo se convierte en partículas, todo se postra, sin pensar que es una tragedia hago de la desgracia un proceso de colmado esplendor “


Inspira y piensa que una transformación profunda siempre es una revolución, pero hasta llegar a ella hay un proceso agónico que no tiene nombre, lo llamaremos por el momento la transmutación de lo imposible.


Antes de todo esto uno tiene el encargo de vaciar y penetrar en lo más hondo de su ser, luego la gran tarea de realizar un barrido radical del pasado, verás muchas sombras encima de ese terreno negro, no te asustes es donde emerge nuestra sensibilidad, la menos explorada, la más desconocida.


Es como decir que uno ha de situarse en la conciencia del corazón para llevar a cabo con éxito dicha limpieza, no es fácil para que voy a mentir si ya lo hacen otros por mí…


La revolución es necesaria para la renovación, tómalo como un reto, el más grande y hermoso de toda tu vida, algo sin nombre tiene ciertos retintines de locura, tienen la misma postura, visto a través de otros instrumentos sería lo mismo.


Estar conscientemente loco para enfrentarse a su propia transmutación eso es relativamente hasta fácil, algunos cambios radicales pueden ser una locura pero sin duda forman parte de la misma energía fundamental.


Hay situaciones que pueden vivirse como un luto, donde puede aflorar con frecuencia en su primer grado la cólera y la ofuscación sufrida o expresada.


Sentirás un estallido y lo que parecía que estaba muerto, se moverá, andará y empezará a dialogar, para eso has de saber sujetar y trabajar tu ego, en ese paso ya no se tolera ningún componente improductivo, ni cualquier sistema de valor.


Tampoco valdrán los conceptos reductores y estúpidos, todo eso tendrá que ser revocado, ver destruida la complicidad de lo que no te realiza pero te alimenta, enfrentarte a tu propia neurosis, no, no es fácil.


 Todas las dependencias tienen que ser seccionadas para rescatar cualquier libertad perdida,  por mucho que nos cueste, por mucho que nos duela.


No te preocupes de esas tierras negras pueden brotar unas fabulosas flores de loto, en la mitología el dragón que se muerde la cola simboliza el universo infinito y un dragón no es un perro, no te equivoques.


Siempre encontrarás alguien que lo interprete todo de forma toxica y haga de una revolución una guerra innecesaria, un cambio deseado, una transformación radical para otros puede significar una gran amenaza.


La vida es sabia y siempre te avisa de lo que tienes que prescindir, las grandes furias no expresadas pueden causar significativos padecimientos…


Una mutilación a tu propia trasformación, una agresividad inconsciente, una energía que no sabe como manifestarse de manera positiva, si tu revolución es deseada ocurrirá rápido, desgraciadamente el deseo no todo lo puede, repito no es fácil, es un trabajo duro, largo, pesado y amargo que puede llevarse como un luto.


Deja hablar a tu propia transmutación aunque no te guste lo que te diga, cuando uno se enfrenta a un cambio radical se ve cómo va evolucionando en dicho trabajo de aceptación, trasformación, adaptación… y eso es un gran alivio.


Una gran evolución puede conducirte a contradicciones completamente imposibles y ver como todo está parado y sientes que algo te dice:

- Si te das prisa lo alcanzarás…

Pero te preguntas y te preguntas ¿ El qué ? o ¿ Para qué ?

Por otra parte te dice :

- Si te frenas te alcanzará…

Aquí ya no te preguntas nada porque entiendes cuando el miedo habla, la muerte te acompaña muchas veces mientras caminas tranquilamente y no te asusta.

¿Por qué iba asustarte tu propia realización?

El encuentro es inevitable pero no por eso tienes que hacerle frente ahora mismo…


Si te niegas a ello, no vivirás en la verdad, serás un timorato que va a la moda y cree que transgrede quejándose del sistema, de su vida, mientras no hace nada por mejorar, la única dueña de todo es ella, la dama negra.


¿Por qué insistir en querer controlar algo que de ti no depende,  en vez de sumergirte en el cambio que podría cambiarte la vida?.... Es una grandísima idiotez para cualquiera, cuando uno asimila que ha de morir algún día se vuelve poderoso.


Es más cómodo agonizar sin saber vivir, hasta que te mueres.


Cuando dejas de ser un niño todo se complica demasiado, estás obligado a pensar, a buscarte la vida, sí, es un duro trabajo pero es el único que tendrás indefinidamente hasta que te vayas de aquí, eres fijo…. ¿ Qué más se puede pedir ?



Extraído de (Arrieritos somos y en el camino nos estrellaremos) Pág 27. Yolanda Valenzuela
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