jueves, 30 de mayo de 2013

Tiempos de gloria . Yolanda Valenzuela



Tiempos de gloria

En esta sintomatología en la que me albergo vuelvo a tropezar en la misma piedra, cometiendo de nuevo el mismo error...

Salvará esta desidia algo más relajante, más embriagante, más estimulante, ahora solo me quedara reunir el valor suficiente para que todo salga como tiene que salir.

Tan fantástico, aparentemente tan paciente, absolutamente insoportable, tan transparente, tan fummè, tan brillante suplicante entre sus placeres entre los míos también.

Sus entregas me hacen sentir tan pequeña que ya no sabría cómo explicarle al mundo que el pez gordo era yo...

Definir este " sigue lo que desespera " es misión imposible.

Este tirano en busca de su esclava en esta razón siempre estúpida era lo que me faltaba para sentirme idiotizada por un amor consecuente, un amor con consecuencias que me ahoga por sus múltiples daños colaterales.

Comenzando un nuevo juego donde seré yo la que ganaré, con las manos y los pies helados confecciono algo...

Será muy cotizado, será a todo mi asombro un triunfo absoluto y arrollador, válido para el resto de mi vida.

Importare a todos los dioses de este universo del otro y del siguiente también, en estos tiempos de gloria, a punto de salir corriendo, siendo consciente de que me echaran el guante.

Totalmente indispuesta sin predisposición, sin acción, sin emoción, en un instante preciado puedo escribir de otras maneras ya casi de todas.

En mi nueva vida la comodidad se instala de verdad sin enfermedad...

El descanso que me gustó sin cesar, madurando las horas que llevo sin reposar, apremiando el cansancio como si no me fuera a pasar factura, como si no lo estuviera haciéndolo ya, me estoy equivocando tanto que ahora nada serviría como ayer, ya nada sonreiría como ayer ni como antes de ayer.

Solo deseo que la vida me permita respirar lo suficiente, acabar todo lo que un día empecé, siendo demasiada carga para mi...

Necesitaría inventar algo invencible para que nada me contenga, la permisión del saber del estar del probarlo todo como una droga.


Yolanda Valenzuela
*Extraído de (La alevosía clandestina de mi verdad /2011) pag 1/16
A todo/as los petardos perdedores, enhorabuena ya podéis copiarme, gratis y sin censura.
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