sábado, 11 de febrero de 2012

2 grados menos ( La alevosía clandestina de mi verdad )

2 grados menos
No sabría cómo le sentaría un poco más, solo sabía que no quiera y que algo le obligaba a tomar la decisión de alejarse hacia otro lugar, más lejano, más cercano.... más hacia donde ella quería estar.
Reivindicando con ello quería continuar en la mecha que invade su cuerpo, egoísta en su esencia, como pocos en clemencia, solo desesperó la egoísta que nacía de ella como en otra estancia, como en otro ciclo.
Estaba en todos los estados posibles y no se arrepentía de ello, tampoco ha merecido la pena, su estupidez no deja de ser estúpida en esta cadena de vicios y condenas.
Su boca le ofreció su cuerpo entero, no suplicó perdón ante la barbaridad de estar bueno, no requirió presentaciones porque el siempre le esperara desnudo al alba en su barca de ensueño.
En la encrucijada que va a su alma solo pensó en el momento de irse de casa, ha conseguido lo que quería mientras otros caían al compas de corazones resentidos tanto como su sueño.
ella tenía lo que quería , lo que es lo que artificia su cuerpo que se resiente como otras veces, era consciente de que tenía que cuidarlo como nunca, es un momento decisivo para él y para ella.
Ahora es lo que hay o vales o te quedas fuera, coger todo lo que tienes sin poder hacer ninguna selección, sin poder elegir que es lo que más te gusta, que es lo apropiado, mostrarlo todo con truco y sin tapujos....
A veces se arrepentía tanto de lo que era que ahora no sabría si salir fuera de ella un rato, estaba a punto de irse y no estaba por huir de su vida porque esta vez no podría hacerlo y debía de enfrentarse a la verdad.
Si yo pudiera hacer algo por parar esta máquina de su pensamiento sería la primera en levantarme a la luz de alba, por ello, por esto...
Por todo estaría en primera fila esperando la decapitación de cualquiera menos la suya que ahí seguro que sería la última en acudir, recordó la primera vez.
Todos estaban esperándole a que estuviera ahí pero llego tarde.... lo suyo.
Ya que iba a morir pues pasear y agonizar bien la agonía propia pudiendo postergar la de sus enemigos, bonito recordatorio les dejaría, genio y figura, hasta la decapitación de sus días.
Su lujuria exactamente intacta desde el principio hasta el final, a lo Stevie Wonder se despidió como otra noche más de esa sombra que le perseguía sin luz.
Ahora tenía claro que su soledad elegida no es la mejor, ni le aportaba tanto ,no es tan agradecida y le reventaba los oídos.
Se quitaba todos los días como podía, 2 grados menos perdiendo 4 gramos mas y ganando un kilo y medio con cada jugada, ya no sabía lo que decía pierdo la razón y todavía no aprendió a hacer el moonwak....
Yolanda Valenzuela
*Extraído de (La alevosía clandestina de mi verdad /2011) Pag 1/5
A todo/as los petardos perdedores, enhorabuena ya podéis copiarme, gratis y sin censura.
©Todos los derechos reservados
http://www.produccioneslacomadrejaylaluna.com/

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.