viernes, 15 de julio de 2011

El tiempo del oscuro mirlo.( Estancias ) Relatos y otras mandangas


Centralizando todo mi empeño en un universo que creí perder de vista, como una sustancia que crece a fuerza de espasmos concentrados en uno y medio, el tiempo del oscuro mirlo es una faceta que revienta todo ápice de esperanza.

Innata intenta caber en mí, sin encontrar el hueco de fondo que me llevara al vacio más absurdo, concreta en el esfuerzo de mirar hacia adelante.

Una vieja de gafas oscuras, sorda se quedara ante su histeria colectiva y conjunta, mientras echa de menos al hijo que nunca tuvo.

Alucinada con su acuarela de colores, sonriéndole al que me veto el alma, haciéndome pasar factura a algo que creí difunto y sepultado ya.

Me pregunto:

¿Cuánto durara esto?
¿Es bueno o es malo?
¿Cree en mí?
¿Reniega de lo que soy?

Como si creyera en algo superior, me consumo en el tiempo, me encadeno en el proyecto de servirme a mí misma, ya no sé lo que digo, lo que hago no es suficiente para el oro que quiero conseguir a marchas forzadas, perdiéndome intento alcanzar algo que parece que no está hecho para mí.

De ninguna de las maneras humanas me siento como antes, el barco está anclado, después de mucho tiempo a la deriva en un océano que no conozco, repito las mismas palabras con la misma entonación, con las mismas ganas de calibrar.

El ruego que con un lamento se deja escuchar, conseguirá reunir todas las fases en ello, con una sensatez que reza por ser establecida en una locura tan grande como mis ideas vencidas, en el alma se sitúa una fecha que me retuerce el estomago hasta la indigestión absoluta.

Ni un insulto, ni un pergamino acabado, ni un solo ápice de esperanza en esta laguna negra, cuento los minutos que en segundos espero que sean convertidos, que pasen como milésimas, que crezcan como mandamientos hacia el cielo y que yo les convenga.

La marea que registre no me da nada, la ruina que concentre no me quiere nada, lo que invente para ser feliz ya no suplanta la verdadera felicidad, que ganas tengo de irme que ganas tengo de luchar.

Si fuera bahía solo tendría una barca para cruzar su mar, en el momento químico de una pila que se descompone en el sitio inadecuado y contamina mi tierra sagrada, solo pensare en construir un nuevo puente hacia el futuro.

Ya no se qué argumento escoger, ya no sé como plantear esta distraída y apocada vida, hecho tanto de menos el verbo amar…. cuanto cruel en mi mente, cuanto asesino en mi corazón, demasiados locos para mi razón, demasiada altura, demasiada presión.

Yolanda Valenzuela
*Extraído de ( Estancias ) Relatos y otras mandangas Pag 15

A todo/as los petardos perdedores, enhorabuena ya podéis copiarme, gratis y sin censura.

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1 comentario:

  1. Amiga, vos siempre que me has apoyado. Debo decirte que valoro lo que haces y que es bueno que tengas siempre cosas para compartir. Te quiero mucho.

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