lunes, 6 de diciembre de 2010

Valentina 2ª parte. Yolanda Valenzuela . (parle de moi)

Valentina 2ª parte
Con empeño y casi una resistencia sobre humana llego casi a la hora acordada, apareció como siempre entre suspiros y lamentaciones, eternos los días, eternas las noches, parecía que era suya pero al tenerme cerca de nuevo se dio cuenta que no, que yo era del viento.

Estaba enfadado conmigo, como si le hubieran robado su tesoro más preciado, me dijo que era fuerte, invencible, que estaba loco por mí y que poco le importaban las letras fusiladas de los cretinos sin corazón.

Me congele por un momento, volvía a tener miedo, no sabía cómo responder, no sabía que decir, solo quería sentir una vez más, el placer de atravesarle el alma con una estaca y ver como todavía podía mantenerse en pie.

Se acerco despacio hacia mí, me dijo que se sentía extraño en cualquier lugar, reconoció su error sin condenar los míos, me mantuvo en un manto blanco, inundándome de pureza.

Desesperaban mis ganas, cambie el lápiz y el matiz de su amor infantil, parte del juego rompe la baraja y la otra sobrevivía como podía dentro de mí, el ansia me condujo hacia su boca, asegurándome una póliza para mi corazón.

Había sido eterno, la emoción me hizo llorar, como una mujer que después de la guerra se encuentra con su marido que creía muerto, como si hubiera aparecido un ángel en la habitación, subí a la gloria para crearle un credo, para predicar con sus mandamientos, para invocar a los fantasmas que llevaba íntimamente escondidos en secreto.

Componiendo melodías que misteriosas se perdían en la sombra de sus movimientos, mientras revoleteaban las mariposas dentro, fuera montaban comuna para quedarse a vivir cerca de mí.

Solo quería mirarme mientras soñaba con un mundo mejor en el cual le daría nombre a mi villa de caramelo, como un gato sin cola se relamía por las esquinas esperando su trocito de pescado.

El valor de su amor, no tenia trampa ni cartón, era buen jugador, preocupado por actuar en mi escenario, se empeñaba en convencerme de que pasara lo que pasara ellas seguirían ahí revoleteando a mi alrededor alegrándome la vida.

Nos besemos llenándonos el espíritu de vida, como un criminal me sentía presa de su deseo, que arrebatador constituía algo más que eso, marcando con sus manos la coordinación exacta del tictac de mi cuerpo, haciéndome deslumbrar tanto que pensé que estaba totalmente drogada, como en otra vida venida de una civilización salvaje, nos comportemos como dos caníbales, sedientos de carne.

Probando posibilidades infinitas, a lo cursi me despeino, diciéndome que me hacia un favor, pletórico con un gesto perfecto, zurció suspiro a suspiro las pretensiones rotas, abriéndome los brazos y castigándome cara a la pared.

Apretemos los puños, tupiendo nuestras bocas, balanceándonos en lo indigno de un pecado mortal, conservando la energía intacta del principio hasta el final.

Temblando las pestañas, los ojos quedaron cerrados, condenados a conservan tanta belleza en ellos, desprendiendo pura esencia, las estrellas se encendieron después de siglos apagadas, alargando la noche, convenciendo al miedo, sin poder parar, aquellos sentimientos que crecían cada día más.

Nos tiremos a las calles, la tormenta no nos asusto, quería liberarme de mi presión para encadenarme en su castillo, inventarse una excusa para darme un premio de azúcar, nos pusimos a bailar bajo la lluvia y hasta arropo a un mendigo con su chaqueta.

Fue como un abrazo al mundo, como un beso descarado al diablo, no me dejo acabar la frase, no me dejo dar explicaciones, no quería tan solo que amarme como si fuera la última vez, loco perdido intento hacerme una pirueta, engañando al tiempo, se le ocurrió hacerme un contrato blindado con la envoltura de su piel.

En un momento teatral que mantuvo en la comedia, con un silbido, guitarra en mano me dijo que no me preocupara, mando a su cortejo para hacerme la vida más fácil, concediéndome otro deseo me miro fijamente y se dibujó, creía desfallecer en sus brazos como una góndola rota en Venecia.

Me hizo pequeña para que cogiera mejor en su mundo de fantasía y color, cambiándome el cargo, manteniendo más cerca y protegida, yo seguía el juramento, obligándome a partir por aire a otros continentes, durante dos meses de excesos, velocidades, fracasos y demás derivados, había perdido el norte, la presión era majestuosa como el carisma con el que hacia las cosas.

La soledad nos condeno a vivir separados en el mismo hemisferio, en sueños venia ha verme para ir a tomar un helado, estaba triste, fueron malos tiempos para la literatura, recordaba su olor por las calles, escuchaba sus pasos, lo reconocía en las caras de los niños, lo esperaba desnuda bajo la luna creciente.

Me buscaba entre la gente, no podía verme con claridad, sentía mi presencia, el cerco era demasiado grande, me hacía llegar regalos que él no podía darme, se salto el protocolo y en un momento de enfermedad me mando llamar.
Continuara…
Valentina 3ª parte FINAL

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