lunes, 29 de noviembre de 2010

Si yo tuviera una escoba


*la envidia es como un don sin bendición, unos nacen con ella y otros no.

Tal cual vienen de fabrica van y comercian con ella las grandes empresas, todo aquel quien la posea no estará libre de los efectos secundarios que conlleva.

La envidia no es tan solo síntoma de que algo en el alma no está en paz sino de algo mas, cada una padece su cáncer en silencio esperando que tarde o temprano se manifieste.

No hay ninguna sana pero si hay maldiciones que tienen efecto boomerang tal como se lanza vuelven a su lugar original, con un plus de peligrosidad.

La pena y la envidia siempre van unidas porque ambas son igual de lamentables solo que todos no saben hacer de ellas compasión.

Puedo decir que lo he conseguido, porque a los que me envidian como a los que sienten pena por mí los compadezco por igual con todo el amor que les puedo procesar.

Gracias a la inteligencia se consiguen grandes logros pero en el caso de la envidia esta es inexistente en su esencia, se lamentan de su propia desgracia que innata crece dentro de ellos como la mala hierba en mi jardín.

Me limito a seguir las órdenes que condenan mi corazón desesperado lleno de halagos para todos ellos.
Un eco lejano me recuerda de donde vienen mis pasos, cual fue el último lugar donde tuve sexo contigo, en qué país te dije adiós y donde guardaste el rencor que me ocultas entre sonrisas y lagrimas.

Todos me señalaron con verde fluorescente, como si fuera un ser desconocido al cual les gustaría abrir en canal para examinar, sintiéndome libre porque sé quién soy, ellos todavía están encadenados por no se han encontrado.

Corrí la cortina, estaban ahí con sus cámaras para captar mi peor cara, para decir que ellos estuvieron allí, que me conocen, que son mis amigos, que tengo muchos problemas y que soy una pobre desgraciada la cual no sabe si algún día encontrara aquello que tanto anhela.

Creyendo que mi éxito es falso como sus palmaditas en la espalda y sus perdigonazos, no necesito más jabón.

Estando a años luz de su capacidad nula y de sus vidas vacías de experiencias enriquecedoras, lastima de mi siento cuando pienso en todos aquellos que creí.

Eran buenos amigos de taberna y canalillo, petardas de tarde, hienas de noche sedientas de carne, aquellos que creyeron hasta el final la versión equivocada de una vida que yo no les conté.

Artistas de la distorsión crean de la realidad una gran mierda que en este momento están degustando en algún restaurante de carretera y puticlub.

Cual poligonera con su cubalitro entre las piernas se quedaron, humilladas llenas de invenciones y mentiras, recordaran con gratitud a la maja de la sin nombre.

Con permiso de las prostitutas de todo el mundo a las cuales admiro por su labor social y sus tragaderas, distinguiéndolas perfectamente con todas las zorras que me cruce por el camino, aquellas que me traían horchata de valencia para luego lamer las sobras de las babas que yo iba dejando por ahí en otros cuerpos de saldo.

No hay nada más lamentable que ser una segundona con una baratija en la solapa, con todos mis respetos a los artículos de usar y tirar, la gente que me quiere y me conoce sabe que me gustan las cosas buenas y grandes.

Cual sibarita que soy, mi boca es toda una delicatessen y los que se atrevan a dudarlo que se pasen por mi consulta, cojan numero, pidan hora y si la reina les concede una audiencia que se preparen un buen lubricante de base acuosa porque les voy a dar a todos por el culo con mucho amor.

Sin olvidar mencionar al grupo de reprimidos y reprimidas que son los que más abundan en mi experiencia con la envidia, perfectos en esencia, bonitos por fuera podridos por dentro, sinceros y fieles como el diablo cuando tiene tu alma entre sus manos.

Tan amables, tan honrados, intachables, fuertes, falsos como una buena imitación de un billete de 500 que paso por el Ritz una noche en la cual creyeron ser importantes por llevar un traje prestado de Valentino.

Lo siento por no aspirar a ser una queda bien, lo siento por no ser un bejín, lo siento por no pasar desapercibida, lo siento por no ser una misógina, una arpía, una mala persona preocupada por
preocupada por meter pajas en los ojos ajenos ,
para que no sepan por donde pisar ,
para luego pedir ayuda desconsolada a  aquellos que están esperando  a verme caer.
En el pozo del hedor eterno, donde viven todos ellos y donde me esperan frotándose las manos,
relamiéndose cual caníbal esperando carne fresca.
Me crecieron  los enanos, las vírgenes y los santos, no por favor enanos rabiosos
para los frígidos y frígidas que viven sin amor
pendientes de sus nominas y las prestaciones de su licuadora, las depilaciones tailandesas,
los alisados japoneses, las poses falsas, los ídolos de temporada
 y las modas para frikis con el respeto que me le tengo ha
ese gremio en los cuales hay algún artista.
Las vírgenes y los santos que me hicieron llorar y me convencieron casi reconviniéndome  a su religión,
casi rezando el mismo credo me volví fiel a ellos durante unas cuantas estaciones de mi vida,
doy gracias a la misma por abrirme los ojos como las ventanas del cortijo más hermoso de Sevilla.
Tras un suspiro largo y profundo les perdono porque la compasión es un grado que ellos no alcanzaran,
les deseo un buen descanso después de una muerte lenta y dolorosa en equivalencia  al mal que me desean.
Que todas sus falacias se vuelvan contra ellos como mi pasado contra mi presente,
 no espero verlos  en el infierno porque a mi todavía
no me ha tocado la desgracia de ser una mediocre en esta existencia.
Que no me regalen nada, no necesito flores envenenadas solo quiero estar lejos
de toda esa bazofia que en algún momento
creyó que yo les había concedido el beneficio de la duda.
*Perdonad por el descuadre del texto al final errata de margen.

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